En la mayoría de deportes los atletas pueden parecer bastante susceptibles a los momentos de presión o a las situaciones críticas. Los medios de comunicación, el peso de las camisetas e incluso los grandes salarios percibidos pueden ser motivos por los cuales un futbolista, tenista o basquetbolista se sienta presionado o simplemente con poca confianza, esto es parte del deporte. Es por ello que estos atletas son manejados para mantenerse en una “burbuja”, aislados del ruido externo que pueda perjudicarlos, pero con la inserción del internet es casi imposible. También ahora están al alcance de todos las cuotas de los operadores online. ¿Pueden las cuotas que se ofrecen sobre un deportista afectar su estado de ánimo?
La expansión de las apuestas online
El fenómeno de las apuestas está cada vez más presente entre los fanáticos adultos de los deportes. Sitios como https://legalbet.mx/casas-de-apuestas/ analizan y elaboran clasificaciones de casas de apuestas con licencia basadas en diversos parámetros. Entre estos factores clave, las cuotas ocupan un lugar especialmente importante, ya que reflejan qué tan probable considera el operador que ocurra un determinado evento.
Como las cuotas reflejan una estimación de probabilidad, en la práctica funcionan como un indicador claro: quién es el favorito y quién parte por detrás, tanto para las casas de apuestas como para analistas y aficionados.
Hace años muchos deportistas podían pasar por alto estas cotizaciones, porque no era tan sencillo acceder a ellas. Hoy esa información es pública y aparece en todas partes, y claro que puede influir en el ánimo de un atleta si descubre que las casas lo ven como un completo outsider. Imagina que tu próximo partido de tenis es contra Jannik Sinner. Ya de por sí te sientes nervioso: vas a enfrentarte al número 1 del ranking ATP. Y de pronto ves que los operadores ofrecen una cuota 1.15 para Sinner y 5.00 para ti. Traducido a probabilidades implícitas, te están dando alrededor de un 20 % de posibilidades de ganar. A cualquiera se le caería un poco el ánimo.
Pero lo mismo que puede desanimar, también puede convertirse en un desafío para quienes llegan como no favoritos, del mismo modo que puede añadir presión para quien aparece como claro candidato a la victoria.
La presión del favorito vs. La motivación del “Underdog”
En muchas entrevistas a deportistas surge la misma pregunta: ¿les afectan las cuotas que publican las casas de apuestas? La mayoría responde que no, incluso cuando llegan como claros “no favoritos”. Así lo dijo el peleador de la UFC Dricus Du Plessis, que antes de su combate contra Khamzat Chimaev en 2025 afirmó que lo único que le importa es ganar, porque “las cuotas no hacen las peleas, las hacen los peleadores”. Este es uno de los casos en los que el Underdog usó las opiniones de las casas de apuestas para fortalecer su fe en sí mismo y revertir lo que todos consideraban más probable.
Cuando se trata de mentalidad, el Underdog puede parecer más afectado al dudar de la habilidad del rival. Sin embargo, es esto también lo que puede servir como mecanismo de alerta para prepararse mejor, aunque esto no quiere decir que vaya a ganar, es común ver como el no favorito no resulta siendo tan fácil de vencer. En este caso, las cuotas pueden ser sugerentes de lo que pasará, pero también pueden impulsar la motivación de uno u otro atleta.
¿Cuál es la mentalidad correcta sobre las cuotas?
La mayoría de las cuotas afectan y suelen acertar bastante sobre quién es realmente el favorito, pero todo esto es algo manejable. En realidad, el favorito solo debe utilizar su favoritismo para entender que debe mantener su disciplina y dedicación para seguir logrando los resultados. Por otra parte, el Underdog debe utilizar dicha premisa para prepararse mejor, al punto de sorprender a todos siendo un rival distinto al “fácil” que todos esperaban, empezando por el rival.
Los coeficientes no son más que números; al final, todo se decide dentro del juego. De hecho, el dicho que reza “los récords están para romperse” es un claro ejemplo de ello, pues año tras año se ve cómo se rompen récords que parecían imposibles. Al final, los números los escriben los atletas, y si estos se enfocan correctamente, pueden reescribir las estadísticas al sorprender a las casas de apuestas y los expertos con desempeños no previsibles según lo medido.