Importancia de la salud mental al conducir

Conducir

El estado de ánimo de una persona puede influir en cualquier actividad que esta realice. En el caso de la conducción, ¿puede afectar la salud mental la experiencia de conducir un vehículo?

Influencia de los estados emocionales en la conducción

Existen indicadores específicos en materia de seguridad vial que establecen cuándo un conductor con síntomas de estrés puede continuar conduciendo y cuándo es aconsejable que se abstenga de hacerlo durante un período determinado. Estos criterios se establecen con el objetivo de preservar la seguridad tanto del conductor como de los demás usuarios de la vía.

La influencia de los estados emocionales en la capacidad de conducir es innegable. Es esencial mantener un control constante sobre estos estados y confiar en el sentido común individual para evitar ponerse al volante en momentos de estrés. Para garantizar la seguridad en las carreteras, resulta imperativo que, durante la renovación de la licencia de conducir, las personas informen sobre cualquier episodio emocional que pueda afectar su habilidad para manejar un vehículo de manera segura.

Los fármacos utilizados para tratar trastornos mentales, como tranquilizantes, antidepresivos y antisicóticos, son recetados tanto en atención primaria como especializada. Aunque inicialmente estos medicamentos no prohíben la conducción, su uso puede afectar la capacidad de una persona para asumir la responsabilidad al volante. Es necesario tener en cuenta que, durante la evaluación para la renovación de la licencia, se deben proporcionar detalles sobre cualquier medicamento en uso, permitiendo así una evaluación adecuada de la aptitud para conducir.

La conciencia sobre los riesgos de conducir bajo estrés es fundamental para evitar situaciones peligrosas en las que el juicio y la atención del conductor puedan verse comprometidos.

Los especialistas en salud mental destacan que los pacientes bajo tratamiento son más conscientes de sus limitaciones, mientras que el riesgo aumenta en aquellos que no buscan ayuda. Esto puede llevar a situaciones peligrosas, por lo que se subraya la importancia de la concienciación y el diálogo abierto entre profesionales de la salud y conductores, para garantizar la seguridad en las carreteras.

Promoviendo el bienestar emocional al conducir

El mensaje es claro: protege tu bienestar emocional al conducir y minimiza riesgos.

En muchas ocasiones, cuando experimentamos malestar físico, buscamos atención médica, pero ¿qué sucede cuando el desafío es emocional o psicológico? Según la OMS, solo el 30% de los latinoamericanos presta la debida atención a su salud mental.

Conducir conlleva una enorme responsabilidad no solo para tu propia seguridad, sino también para la de los demás. Mantener una buena salud mental es necesario para una conducción segura, ya que las preocupaciones, el estrés y la ansiedad pueden tener un impacto negativo en el desempeño al volante.

Para preservar tu salud mental mientras conduces, presta atención a estos consejos:

  • Conserva la concentración: desconéctate de los problemas personales al conducir y mantente alerta para tomar decisiones informadas sobre carreteras, leer señales y reaccionar ante imprevistos.
  • Sé empático: respeta a los demás conductores para fomentar una conducción responsable. Comprender las acciones de los demás contribuye a mantener una actitud positiva frente a faltas o movimientos imprudentes.
  • Mantén la responsabilidad: la concentración adecuada permite reacciones oportunas para salvaguardar tu integridad y la de terceros. Realiza revisiones del vehículo antes de conducir y respeta las normas de tránsito, incluyendo el uso del cinturón.
  • Controla las emociones: maneja tus emociones, especialmente en situaciones de tráfico intenso. La tolerancia y paciencia son claves para tomar decisiones acertadas y evitar problemas de salud a largo plazo.
  • Revisa periódicamente el vehículo: mantener la calma se ve favorecido por un vehículo en buen estado. Realiza mantenimientos y revisiones mecánicas preventivas para evitar accidentes debido a posibles fallos en el automóvil.

Además de estas sugerencias, contar con una cobertura de seguros de autos adecuada es fundamental para estar protegidos ante cualquier eventualidad. A través de sitios como Comparaencasa es posible cotizar online y comparar precios y coberturas de las principales aseguradoras en el país. Así se puede tomar una decisión informada, contratando un seguro en minutos y al costo más competitivo del mercado.

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La conjunción de prácticas saludables al conducir y una protección financiera sólida garantiza una experiencia más segura y tranquila en la carretera.

El impacto del estrés en la conducción

El estrés se manifiesta como la respuesta del cuerpo ante desafíos o demandas, surgidos de situaciones de furia, ansiedad, nerviosismo o frustración. Aunque comúnmente se utilicen como sinónimos, la fatiga, más allá del cansancio físico, se presenta con síntomas adicionales como dolor generalizado, ansiedad, depresión, apatía, alteraciones del sueño, y problemas de memoria o concentración, a diferencia del cansancio, que es el resultado de la actividad física.

Ambos, estrés y fatiga, representan factores de riesgo difíciles de medir y reconocer, especialmente en sectores laborales donde la conducción vehicular es la actividad principal y las horas al volante se prolongan. Conducir implica una tarea compleja que abarca aspectos como la percepción, el tiempo de respuesta y la capacidad física. 

La conducción bajo fatiga y/o estrés se considera uno de los principales factores de riesgo en la siniestralidad vial.

El estrés, como respuesta innata, desencadena mecanismos de defensa ante situaciones amenazantes. Es fundamental aprender a prevenir y controlar el estrés para preservar la salud y la tranquilidad. Aquellos que no lo gestionan adecuadamente pueden poner en riesgo su bienestar. La conducción bajo estrés impacta negativamente en el comportamiento de los conductores, llevándolos a adoptar actitudes agresivas e impulsivas. 

Aquellos que pasan más tiempo en la vía pública, como los conductores de taxis, están más expuestos al estrés en la conducción, afectando su bienestar emocional y cognitivo. La conciencia y la adopción de medidas para gestionar estos factores son esenciales para promover una conducción segura y preservar la salud mental de los conductores.

Factores de riesgo que se deben reducir

La somnolencia, caracterizada por una disminución de la vigilia que impacta en la conducción, se manifiesta con mayor intensidad en las primeras horas de la tarde, en la madrugada o en situaciones de falta de sueño, pudiendo también ser desencadenada por el uso de ciertos medicamentos. En paralelo, la fatiga altera el comportamiento y la toma de decisiones, desacelerando las reacciones y, en casos extremos, llevando al conductor a experimentar somnolencia. Estos factores, considerados de alto riesgo, deben ser mitigados para prevenir accidentes viales.

Estudios realizados en diversos países han evidenciado la conexión entre la fatiga al conducir y la siniestralidad vial. La fatiga, al ser un factor de riesgo, incide en niveles de conciencia y percepción, afectando la conducción, como el tiempo de reacción, la capacidad de vigilancia, la atención y el procesamiento de información.

La fatiga en la conducción, derivada de la falta de descanso adecuado, impacta gradualmente en las capacidades incluso con pausas temporales e insuficientes. Factores adicionales que contribuyen a la fatiga incluyen paisajes monótonos, altas temperaturas, ingestas abundantes de alimentos, conducción nocturna, entre otros.

El consumo crónico de alcohol y medicamentos que deprimen el sistema nervioso central, también constituye un factor determinante para la fatiga y el cansancio al conducir, presentando riesgos para la seguridad vial. Para ello, puede ser útil contar con un seguro de auto multiplataforma.

La somnolencia, como uno de los efectos más extremos de la fatiga, anula la capacidad para realizar maniobras adecuadas, pudiendo incluso resultar en la pérdida total del control del vehículo. Diversos estudios sugieren que la falta de sueño produce efectos similares a tener una concentración de alcohol de 0,5 gramos por litro de sangre. 

Conducción y presión laboral

Los conductores profesionales se ven sometidos a presiones laborales que pueden incrementar la fatiga y la somnolencia mientras están al volante. Este fenómeno se intensifica debido a factores como jornadas laborales prolongadas, fatiga muscular, esfuerzos psico-sensoriales, presiones laborales y la monotonía del recorrido, entre otros.

Un estudio sobre las condiciones laborales de conductores de vehículos de transporte de pasajeros de larga distancia señala que la fatiga está vinculada con la disminución de la resistencia y la capacidad de trabajo. 

La recomendación general es adoptar una serie de hábitos para contrarrestar la fatiga al conducir en trayectos largos, como realizar pausas para descansar, estiramientos, mantenerse hidratado y evitar comidas pesadas. Existen sistemas de monitoreo, como análisis de movimientos oculares y sensores en las cabinas, que alertan sobre la fatiga del conductor. 

La progresiva adopción de estos sistemas puede contribuir a reducir los siniestros viales asociados con la fatiga.

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