México perdió 717 mil 972 personas ocupadas durante septiembre de 2026, la mayor caída mensual del empleo registrada en lo que va del año. Sin embargo, la tasa de desempleo descendió del 3% al 2.8%, una aparente contradicción que refleja las dificultades del mercado laboral mexicano. Los datos publicados el 22 de octubre muestran que la disminución se concentró principalmente en la informalidad, mientras miles de personas dejaron de buscar trabajo y salieron de las estadísticas de desempleo.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que el país acumuló dos meses consecutivos de reducción en su población ocupada. Aunque el empleo formal mostró un comportamiento positivo, las nuevas incorporaciones fueron insuficientes para compensar las pérdidas registradas entre los trabajadores informales.
El deterioro se produjo especialmente en restaurantes, hoteles, manufacturas y construcción. Al mismo tiempo, la participación laboral cayó al 58.5%, su nivel más bajo de los últimos siete meses.
Las cifras plantean una cuestión fundamental para evaluar la economía mexicana: una tasa de desempleo baja no significa necesariamente que existan más oportunidades de trabajo.
México registra su mayor pérdida mensual de ocupación en 2026
Durante septiembre, el número de personas ocupadas disminuyó en 717 mil 972 respecto a agosto, de acuerdo con los resultados de la ENOE.
Se trata del retroceso mensual más pronunciado registrado durante los primeros nueve meses de 2026.
Además, el comportamiento no constituye un episodio aislado. Entre enero y septiembre, la población ocupada presentó disminuciones mensuales en seis ocasiones.
El resultado de septiembre refleja dos movimientos contrapuestos: una fuerte caída del trabajo informal y un crecimiento moderado del empleo formal.
| Indicador laboral | Variación en septiembre de 2026 |
| Población ocupada total | -717,972 personas |
| Ocupación informal | -847,102 personas |
| Ocupación formal | +129,130 personas |
| Población desocupada | Aproximadamente -126,000 personas |
| Población no económicamente activa | +873,029 personas |
La diferencia entre el empleo formal y el informal explica el saldo negativo.
Aunque aumentó el número de personas con ocupaciones formales, la pérdida de trabajadores informales fue considerablemente mayor.
Es necesario precisar que la ENOE mide personas ocupadas, no exclusivamente plazas registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Por esa razón, los 717 mil 972 empleos mencionados representan la disminución estimada de personas ocupadas entre dos meses, no un registro administrativo de despidos definitivos.
La encuesta incluye trabajadores asalariados, independientes, empleadores y personas que participan en negocios familiares sin recibir remuneración.
Por qué baja el desempleo si México pierde miles de empleos
La explicación se encuentra en la manera en que se calcula la tasa de desocupación.
En México, una persona se considera desempleada cuando no tiene trabajo, está disponible y ha realizado acciones para buscar una ocupación.
Quienes dejan de buscar empleo pueden quedar fuera de la Población Económicamente Activa (PEA), aunque continúen interesados en trabajar.
Esta diferencia modifica la interpretación de las estadísticas.
Durante septiembre ocurrieron tres movimientos relevantes:
- Disminuyó el número de personas ocupadas.
- También se redujo la cantidad de personas clasificadas como desocupadas.
- Aumentó considerablemente la población que no participa activamente en el mercado laboral.
Como resultado, la tasa de desempleo descendió dos décimas porcentuales.
| Indicador | Agosto de 2026 | Septiembre de 2026 |
| Tasa de desempleo | 3.0% | 2.8% |
| Participación laboral | 59.3% | 58.5% |
| Informalidad laboral | 55.0% | 54.3% |
| Subocupación | 7.0% | 6.7% |
Los porcentajes muestran que la reducción del desempleo coincidió con una menor participación en la actividad económica.
Un ejemplo para entender la diferencia
Imagine una comunidad con 100 personas económicamente activas.
Si 97 tienen empleo y tres buscan trabajo, la tasa de desempleo es del 3%.
Ahora suponga que dos personas ocupadas pierden su trabajo, pero ninguna empieza a buscar una nueva ocupación porque decide dedicarse temporalmente a otras actividades o considera que no encontrará oportunidades.
La comunidad tendría 95 personas ocupadas, pero esas dos personas no aparecerían automáticamente como desempleadas.
La tasa podría mantenerse o incluso disminuir si otras personas que buscaban trabajo también abandonaran la búsqueda.
El desempleo mide una situación específica de participación laboral; no contabiliza a todas las personas que necesitan o desean tener ingresos.
Por eso, para conocer el estado real del mercado laboral también es necesario observar la población ocupada, la informalidad y la participación económica.
Más de 873 mil personas salieron de la población económicamente activa
Uno de los datos más significativos de septiembre es el aumento de 873 mil 29 personas en la Población No Económicamente Activa (PNEA).
Este grupo incluye a quienes no trabajan ni buscan activamente un empleo.
Sin embargo, no todas esas personas se encuentran en la misma situación.
La estadística distingue entre quienes estarían disponibles para trabajar si surgiera una oportunidad y quienes no están disponibles por diferentes motivos.
Entre estos últimos pueden encontrarse estudiantes, personas dedicadas a cuidados familiares, jubilados o individuos con circunstancias que les impiden incorporarse al trabajo.
En septiembre, aproximadamente el 60% del aumento de la PNEA correspondió a personas disponibles para trabajar.
Esto equivale a alrededor de 524 mil personas adicionales en esa condición, como cálculo aproximado a partir del porcentaje publicado.
El dato resulta especialmente relevante porque indica que una parte considerable del incremento corresponde a personas que aceptarían un empleo, aunque no lo estén buscando activamente.
No obstante, las cifras no permiten afirmar que todas hayan abandonado la búsqueda por desánimo.
Las razones pueden ser laborales, familiares, educativas o personales.
Lo que sí muestran es que la reducción de la tasa de desempleo debe analizarse junto con la caída de la participación laboral.
El empleo informal pierde más de 847 mil trabajadores
La mayor parte del retroceso se concentró en el empleo informal, que disminuyó en 847 mil 102 personas durante septiembre.
En contraste, la ocupación formal aumentó en 129 mil 130 personas.
Esta diferencia provocó que la tasa de informalidad laboral descendiera del 55% al 54.3%.
A primera vista, una reducción de la informalidad podría interpretarse como una mejora.
Sin embargo, el dato adquiere otro significado cuando se observa que el número de trabajadores informales cayó con mucha más fuerza de lo que aumentó el empleo formal.
La reducción de la informalidad no estuvo acompañada de una incorporación equivalente de esos trabajadores a puestos formales.
Por tanto, una menor tasa de informalidad no significa automáticamente que cientos de miles de trabajadores hayan conseguido empleos con prestaciones y seguridad social.
De hecho, el número de personas ocupadas disminuyó.
La situación también demuestra que los indicadores porcentuales pueden ofrecer una lectura incompleta cuando no se examina cómo cambia la cantidad total de trabajadores.
Más de la mitad de los trabajadores continúa en la informalidad
A pesar del descenso de septiembre, la informalidad laboral permanece en niveles elevados.
El 54.3% de las personas ocupadas en México trabaja en condiciones clasificadas como informales.
Esto significa que más de cinco de cada diez trabajadores se encuentran en modalidades de ocupación que no cumplen plenamente las características de formalidad utilizadas en la medición.
La informalidad no se limita a vendedores ambulantes o negocios pequeños.
También puede incluir empleo sin reconocimiento laboral adecuado dentro de empresas formales, trabajo doméstico remunerado y distintas actividades independientes.
Por ello, reducir la informalidad exige algo más que registrar nuevas plazas ante las instituciones de seguridad social.
También requiere mejorar las condiciones laborales de quienes ya trabajan, pero carecen de las protecciones correspondientes.
Restaurantes y hoteles concentran las mayores pérdidas de empleo
La caída de septiembre fue especialmente intensa en los servicios.
Este sector registró una reducción neta de 577 mil 979 personas ocupadas.
Dentro de él, los restaurantes y establecimientos de alojamiento presentaron una disminución de 749 mil 498 trabajadores.
La cifra sectorial es superior a la pérdida neta total de los servicios porque otras actividades registraron aumentos que compensaron parcialmente el retroceso.
También disminuyó el empleo en servicios diversos y actividades gubernamentales.
| Actividad económica | Variación mensual de ocupación |
| Restaurantes y servicios de alojamiento | -749,498 |
| Manufacturas | -306,363 |
| Servicios diversos | -270,639 |
| Construcción | -238,434 |
| Actividades gubernamentales | -62,299 |
| Servicios profesionales | +156,927 |
| Comercio | +306,094 |
| Agricultura, ganadería y pesca | +318,449 |
Las cifras permiten identificar las actividades que más influyeron en el resultado mensual.
Sin embargo, una disminución de personas ocupadas en un sector no implica necesariamente que todas hayan sido despedidas por empresas.
Los cambios pueden incluir finalización de trabajos temporales, movimientos estacionales, modificaciones en el trabajo por cuenta propia y otras transiciones laborales.
Por eso, los datos deben interpretarse como variaciones de ocupación observadas mediante una encuesta.
Manufactura y construcción también pierden trabajadores
Las actividades industriales tampoco escaparon al retroceso.
En conjunto, registraron una disminución de 473 mil 570 personas ocupadas durante septiembre.
La mayor caída correspondió a las manufacturas, con 306 mil 363 personas menos.
La construcción perdió otras 238 mil 434.
En contraste, la industria extractiva y de la electricidad registró un incremento conjunto de 71 mil 227 ocupados, que compensó parcialmente las disminuciones anteriores.
El comportamiento de la industria resulta relevante para la economía mexicana por su relación con las exportaciones, la inversión y las cadenas de suministro de América del Norte.
Sin embargo, los datos de ocupación de un solo mes no permiten atribuir las pérdidas exclusivamente a factores como los aranceles, la inversión extranjera o las decisiones comerciales de Estados Unidos.
Para establecer esas relaciones sería necesario analizar información adicional sobre producción, pedidos industriales y contratación empresarial.
La agricultura fue el único gran sector que creó empleo
Frente a los retrocesos de servicios e industria, las actividades primarias registraron resultados positivos.
La agricultura, la ganadería, la pesca y las actividades relacionadas sumaron 318 mil 449 personas ocupadas durante septiembre.
El incremento permitió compensar una parte de las pérdidas observadas en otros sectores.
No obstante, el aumento tampoco debe interpretarse automáticamente como una mejora estructural del mercado laboral rural.
Las actividades agrícolas presentan variaciones estacionales vinculadas con las cosechas, los ciclos productivos y las necesidades temporales de mano de obra.
Por ello, la comparación con meses anteriores resulta especialmente importante.
El crecimiento de septiembre tampoco compensó completamente el retroceso registrado en agosto dentro del sector primario.
La evolución demuestra que el mercado laboral mexicano presenta diferencias considerables entre actividades económicas.
El empleo formal crece, pero apenas avanza en lo que va del año
El comportamiento de la formalidad ofrece una perspectiva adicional.
Aunque durante septiembre se incorporaron 129 mil 130 personas a la ocupación formal, el crecimiento acumulado entre diciembre de 2025 y septiembre de 2026 fue de apenas 24 mil 942 personas.
Esta diferencia revela que los avances recientes no compensan por completo las debilidades observadas durante los primeros meses del año.
El resultado también obliga a distinguir entre mejoras mensuales y tendencias más prolongadas.
Un incremento de la formalidad durante dos meses consecutivos puede constituir una señal favorable, pero todavía resulta insuficiente para hablar de una recuperación sostenida.
Además, México necesita generar oportunidades para quienes se incorporan por primera vez a la población en edad de trabajar.
Las estimaciones de especialistas en recursos humanos sitúan esa necesidad entre un millón y 1.1 millones de empleos formales anuales.
Estas cifras son referencias sobre las necesidades del mercado, no una meta estadística que la ENOE determine automáticamente.
El reto consiste tanto en aumentar la cantidad de puestos como en mejorar sus condiciones.
La participación laboral cae al 58.5%, su nivel más bajo en siete meses
La tasa de participación económica disminuyó 0.8 puntos porcentuales durante septiembre, hasta situarse en 58.5%.
Este indicador representa la proporción de personas de 15 años y más que trabajan o buscan activamente una ocupación.
Su descenso implica que una menor parte de la población en edad de trabajar estaba participando en el mercado laboral.
El nivel registrado en septiembre también quedó por debajo del 59.1% observado en diciembre de 2025.
La situación puede responder a diferentes circunstancias.
Entre ellas se encuentran la disponibilidad de oportunidades, los salarios ofrecidos, las responsabilidades de cuidado y las decisiones personales de incorporarse o permanecer fuera del mercado.
Las dificultades de conciliación pueden afectar especialmente a quienes deben cuidar hijos, adultos mayores o familiares dependientes.
También influyen la disponibilidad de servicios de cuidado y las condiciones de movilidad hacia los centros de trabajo.
Por ello, la recuperación de la participación laboral no depende exclusivamente de que las empresas anuncien nuevas vacantes.
También requiere que existan condiciones que permitan a más personas aceptar y conservar empleos.
Qué diferencia existe entre desempleo, informalidad y subocupación
Los resultados de septiembre muestran por qué no basta con consultar una sola cifra para valorar el mercado laboral.
Tres indicadores resultan especialmente útiles:
| Indicador | Qué mide | Dato de septiembre de 2026 |
| Desempleo | Personas sin trabajo que buscan activamente una ocupación, respecto a la PEA | 2.8% |
| Informalidad laboral | Personas ocupadas en condiciones de informalidad, respecto al total de ocupados | 54.3% |
| Subocupación | Personas ocupadas que necesitan y pueden trabajar más horas | 6.7% |
| Participación económica | Población de 15 años y más que trabaja o busca empleo | 58.5% |
Cada indicador describe una dimensión diferente.
Una persona puede tener empleo y encontrarse en situación de informalidad.
Otra puede trabajar pocas horas y necesitar ampliar su jornada, por lo que se considera subocupada.
También puede haber personas sin trabajo que estén disponibles para incorporarse a una actividad, pero que no aparezcan en la tasa de desempleo porque no realizaron una búsqueda activa.
Esta diferencia explica por qué la tasa de desempleo mexicana puede permanecer relativamente baja sin que ello implique que todos los trabajadores tengan condiciones laborales satisfactorias.
Qué consecuencias puede tener la caída del empleo para la economía mexicana
Una disminución prolongada de la ocupación puede afectar al consumo de los hogares.
Cuando una familia pierde ingresos laborales, puede verse obligada a reducir determinados gastos, utilizar ahorros o buscar fuentes alternativas de dinero.
Si esta situación se extiende, también puede afectar a comercios y empresas que dependen del consumo interno.
Sin embargo, la pérdida mensual estimada de personas ocupadas no permite calcular directamente cuánto dinero dejó de circular en la economía.
Para hacerlo sería necesario conocer los ingresos de los trabajadores afectados, su situación familiar y la duración de los periodos sin empleo.
Otro riesgo es el debilitamiento de la demanda de trabajo formal.
Si las empresas mantienen una contratación reducida durante varios meses, la economía puede tener mayores dificultades para incorporar a quienes ingresan al mercado laboral.
Por eso, los próximos resultados deberán analizarse junto con la actividad económica, los salarios y las cifras de empleo registrado.
Qué debe observar México durante los próximos meses
Los resultados de septiembre dejan tres señales que merecen seguimiento.
La primera es la evolución de la población ocupada. Después de dos meses consecutivos de descenso, será necesario comprobar si octubre presenta una recuperación o prolonga la debilidad.
La segunda es la participación laboral. Una recuperación acompañada de nuevas contrataciones ofrecería una señal más favorable que una caída de la tasa de desempleo provocada por una menor búsqueda de trabajo.
La tercera es la formalidad.
El aumento reciente de los puestos formales necesita consolidarse para compensar las pérdidas acumuladas y ampliar las oportunidades con prestaciones y protección laboral.
También será relevante comprobar si restaurantes, hoteles, manufacturas y construcción recuperan parte de la ocupación perdida.
Los indicadores mensuales pueden presentar fluctuaciones importantes, pero su seguimiento conjunto permite distinguir los movimientos temporales de los cambios más persistentes.
La disminución de casi 718 mil personas ocupadas durante septiembre constituye una señal de debilidad para el mercado laboral mexicano, pese a que la tasa de desempleo descendió al 2.8%. El dato verdaderamente relevante no es únicamente cuántas personas aparecen como desempleadas, sino cuántas están trabajando, en qué condiciones lo hacen y cuántas han dejado de buscar una oportunidad. La recuperación del empleo mexicano dependerá de que aumente la ocupación de manera sostenida y de que ese crecimiento se traduzca en trabajos formales, estables y con ingresos suficientes.