Trabajo infantil en México: 3.5 millones de niños y adolescentes realizan actividades prohibidas o peligrosas

Oaxaca

El trabajo infantil en México afecta a 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años, una cifra equivalente al 12.6% de la población de esas edades. Los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, publicados el 21 de octubre de 2026, muestran que el problema apenas ha disminuido durante la última década. Guerrero, Oaxaca y Chiapas presentan las tasas más elevadas, mientras que las comunidades indígenas y los menores que no asisten a la escuela soportan una incidencia especialmente alta.

Los datos revelan una realidad que suele pasar inadvertida: el trabajo infantil no se limita a los menores que trabajan en el campo, los comercios o las calles. También incluye a quienes realizan tareas domésticas durante jornadas excesivas o en condiciones que ponen en riesgo su salud y desarrollo.

De los 3.5 millones de menores afectados, 1.8 millones desempeñaban ocupaciones no permitidas y alrededor de 1.9 millones realizaban quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. Ambas cifras se superponen porque aproximadamente 200 mil menores desarrollaban los dos tipos de actividades.

La nueva encuesta también permite identificar desigualdades relacionadas con la edad, el sexo, el lugar de residencia y las condiciones económicas de los hogares.

México apenas ha reducido el trabajo infantil en diez años

La evolución de los datos muestra que México continúa enfrentando un problema persistente.

En 2015 había aproximadamente 3.6 millones de menores en situación de trabajo infantil. Diez años después, la cifra se sitúa en 3.5 millones.

Aunque el número absoluto disminuyó ligeramente, la proporción de menores afectados pasó del 12.3% al 12.6%.

La diferencia se explica porque también cambió el tamaño de la población infantil y adolescente.

Entre 2022 y 2025 sí se registró una reducción más visible, aunque insuficiente para hablar de una transformación profunda.

AñoMenores en situación de trabajo infantilTasa
20153.6 millones12.3%
20223.7 millones13.1%
20253.5 millones12.6%

Cifras redondeadas de la población de 5 a 17 años.

La comparación muestra que la reducción más reciente no ha permitido situar la tasa por debajo de la registrada una década antes.

En 2025, aproximadamente uno de cada ocho menores mexicanos se encontraba en situación de trabajo infantil.

La cifra incluye tanto actividades económicas prohibidas como trabajos domésticos desarrollados en condiciones inadecuadas.

Esta distinción es fundamental para comprender qué está midiendo realmente la encuesta.

Qué considera México como trabajo infantil

No todas las actividades que realizan los menores dentro o fuera de su hogar se clasifican automáticamente como trabajo infantil.

La medición distingue entre actividades compatibles con su edad y aquellas que vulneran las condiciones establecidas para proteger su desarrollo.

En términos generales, se consideran dos grandes modalidades:

  • Ocupaciones no permitidas: actividades económicas realizadas por menores de la edad mínima legal o por adolescentes que desempeñan trabajos considerados peligrosos.
  • Quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas: tareas del hogar realizadas durante jornadas excesivas o que implican riesgos para la salud, la seguridad o el desarrollo.

Por ejemplo, colaborar ocasionalmente en la limpieza de una habitación no equivale a trabajar durante largas jornadas, manipular sustancias peligrosas o realizar esfuerzos físicos inadecuados para la edad.

La diferencia depende de la duración, las condiciones y las consecuencias de las actividades.

Cómo se distribuyen los 3.5 millones de menores afectados

La ENTI permite separar las distintas situaciones sin contar dos veces a quienes desarrollan ambas modalidades.

SituaciónMenores afectados
Únicamente ocupaciones no permitidas1.6 millones
Únicamente tareas domésticas inadecuadas1.7 millones
Ambas actividades200 mil
Total en situación de trabajo infantil3.5 millones

Las cifras están redondeadas, por lo que pueden existir pequeñas diferencias al realizar cálculos.

Si se considera a todos los menores que desempeñan ocupaciones no permitidas, incluidos quienes también realizan tareas domésticas de riesgo, el total asciende a aproximadamente 1.8 millones.

El mismo criterio explica por qué alrededor de 1.9 millones realizan quehaceres domésticos inadecuados.

No se trata de grupos completamente separados.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas tienen las tasas más altas de trabajo infantil

El trabajo infantil presenta grandes diferencias entre entidades federativas.

Guerrero encabeza la clasificación nacional, con una incidencia del 22.6% entre la población de 5 a 17 años.

Le siguen Oaxaca, con el 20.9%, y Chiapas, con el 20.3%.

En los tres estados, aproximadamente uno de cada cinco menores se encuentra en esta situación.

En el extremo contrario aparecen Sinaloa, Baja California y Coahuila, con tasas considerablemente inferiores.

EstadoTasa de trabajo infantil en 2025
Guerrero22.6%
Oaxaca20.9%
Chiapas20.3%
Promedio nacional12.6%
Coahuila7.0%
Baja California5.8%
Sinaloa5.4%

La diferencia entre Guerrero y Sinaloa supera los 17 puntos porcentuales.

Estas desigualdades muestran que las condiciones sociales y económicas del territorio influyen en la exposición de los menores a actividades laborales prohibidas o peligrosas.

Sin embargo, las cifras no permiten atribuir automáticamente las diferencias a una única causa.

La estructura económica, las oportunidades educativas, las características de los hogares y las actividades productivas de cada región pueden influir en el fenómeno.

Qué estados tienen más menores afectados en números absolutos

La clasificación cambia cuando se analiza la cantidad de menores en lugar del porcentaje.

El Estado de México presenta el mayor número absoluto de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil.

EstadoMenores afectados
Estado de México335 mil
Chiapas326 mil
Veracruz292 mil

Esto no significa que el Estado de México tenga la tasa más elevada.

Su población es mucho mayor que la de otras entidades, por lo que puede registrar más menores afectados aunque su incidencia porcentual sea inferior.

La tasa permite comparar la gravedad relativa del fenómeno; el número absoluto ayuda a dimensionar cuántas personas necesitan atención.

Ambos indicadores son necesarios para diseñar políticas públicas.

El trabajo infantil afecta a casi uno de cada cuatro menores indígenas

Una de las principales novedades de la ENTI 2025 es la incorporación de información específica sobre población hablante de lengua indígena, afrodescendiente y con discapacidad.

Los resultados muestran diferencias significativas.

Entre los menores hablantes de alguna lengua indígena, la tasa de trabajo infantil alcanza el 24.9%, casi el doble del promedio nacional.

En términos absolutos, alrededor de 364 mil niñas, niños y adolescentes indígenas se encontraban en esa situación.

La incidencia también es elevada entre la población afrodescendiente.

Grupo de poblaciónMenores afectadosTasa
Hablantes de lengua indígena364 mil24.9%
Afrodescendientes81 mil15.6%
Con discapacidad76 mil10.9%
Promedio nacional3.5 millones12.6%

Las categorías no deben sumarse, porque una misma persona puede pertenecer a más de uno de estos grupos.

La diferencia también aparece al analizar el sexo.

Entre la población indígena, el trabajo infantil afectaba al 29.1% de los niños y al 21.2% de las niñas.

En la población afrodescendiente, las tasas eran del 18.8% y el 12.6%, respectivamente.

Estas cifras permiten localizar grupos que requieren una atención particular.

No obstante, pertenecer a una comunidad indígena no constituye por sí mismo una causa del trabajo infantil.

Para interpretar las diferencias deben considerarse las condiciones económicas, educativas, territoriales y de acceso a servicios que afectan a distintas comunidades.

Los adolescentes de 15 a 17 años presentan la mayor incidencia

La edad constituye otro factor determinante.

Entre los menores de 5 a 14 años, la tasa de trabajo infantil se situó en el 8.6%.

En cambio, entre los adolescentes de 15 a 17 años alcanzó el 24.6%.

Grupo de edadTasa de trabajo infantil
De 5 a 14 años8.6%
De 15 a 17 años24.6%

La diferencia es considerable: la incidencia entre los adolescentes es casi tres veces superior.

A partir de los 15 años, la legislación mexicana permite determinadas actividades laborales, pero mantiene restricciones relacionadas con los horarios, las condiciones de trabajo y los riesgos.

Por tanto, trabajar después de cumplir esa edad no significa necesariamente encontrarse en una situación de trabajo infantil.

La clasificación depende de las condiciones concretas de la ocupación.

Un adolescente puede realizar un empleo permitido, mientras que otro de la misma edad puede desempeñar tareas peligrosas o incompatibles con las medidas de protección establecidas.

La encuesta identifica precisamente estas situaciones.

Casi la mitad de los menores que no asisten a la escuela realiza trabajo infantil

La relación entre educación y trabajo infantil es una de las más preocupantes.

Entre los menores que asisten a la escuela, la incidencia alcanza el 9.9%.

Sin embargo, entre quienes no acuden a clases se eleva al 48.4%.

Esto significa que casi la mitad de la población infantil y adolescente que se encuentra fuera del sistema escolar también está en situación de trabajo infantil.

La diferencia es aún más marcada cuando se analiza exclusivamente la ocupación no permitida.

En ese caso, la tasa alcanza el 49.1% entre quienes no asisten a la escuela, frente al 4.6% de quienes sí acuden.

¿El trabajo infantil provoca abandono escolar?

Los datos muestran una asociación muy fuerte, pero no demuestran por sí solos una relación de causa y efecto en todos los casos.

Existen menores que pueden abandonar sus estudios porque necesitan trabajar.

También hay familias que enfrentan dificultades económicas o de acceso a centros educativos y cuyos hijos terminan incorporándose a actividades laborales.

En otros casos, el trabajo puede coexistir con la asistencia escolar, aunque reduzca el tiempo disponible para estudiar o descansar.

La combinación de trabajo infantil y ausencia escolar representa una situación de especial vulnerabilidad, porque puede limitar las oportunidades educativas y laborales futuras.

La reducción del problema requiere abordar ambas dimensiones.

No basta con impedir una actividad peligrosa si el menor continúa sin posibilidades reales de acceder o permanecer en la escuela.

El trabajo doméstico peligroso afecta especialmente a las niñas

Una parte considerable del trabajo infantil ocurre dentro de las viviendas.

Las tareas domésticas pueden incluir limpieza, preparación de alimentos, lavado de ropa o cuidado de familiares.

Estas actividades no se consideran automáticamente peligrosas.

El problema aparece cuando se desarrollan en condiciones que ponen en riesgo la salud o cuando ocupan una cantidad excesiva de tiempo.

La ENTI identifica aproximadamente 1.9 millones de menores que realizan quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas.

Entre ellos, una proporción importante desarrolla actividades que implican exposición a riesgos.

Por ejemplo, levantar cargas pesadas, manipular sustancias químicas o realizar tareas con posibilidades de sufrir quemaduras y cortaduras.

Las niñas soportan jornadas domésticas más largas

Los datos muestran una diferencia relevante en la duración de estas actividades.

Entre las niñas que realizan quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas, el 30.9% dedica más de 28 horas semanales.

Entre los niños, ese porcentaje es del 10.5%.

Se trata de una diferencia superior a 20 puntos porcentuales.

Una dedicación de 28 horas semanales equivale a cuatro horas diarias durante los siete días de la semana.

Cuando estas responsabilidades se suman a la escuela, los desplazamientos y otras obligaciones, pueden reducir considerablemente el tiempo disponible para descansar.

Esta desigualdad demuestra que el trabajo infantil tiene también una dimensión relacionada con la distribución de las tareas de cuidado dentro de las familias.

Además, ayuda a comprender por qué el número de menores que trabajan fuera del hogar no refleja necesariamente toda la magnitud del problema.

Uno de cada ocho menores en ocupaciones no permitidas trabaja más de 48 horas semanales

Las condiciones laborales de quienes realizan actividades económicas prohibidas también resultan preocupantes.

Entre los aproximadamente 1.8 millones de menores en ocupaciones no permitidas, el 12.2% trabaja más de 48 horas por semana.

Se trata de jornadas extensas incluso para una persona adulta.

La encuesta revela además que una parte importante de esos menores no obtiene ingresos o recibe remuneraciones reducidas.

IndicadorPorcentaje
No recibe ingresos36.2%
Gana como máximo un salario mínimo52.9%
Trabaja más de 48 horas semanales12.2%

Las categorías de ingresos son diferentes de la clasificación por horas, por lo que no deben sumarse.

El dato sobre la falta de remuneración resulta especialmente relevante.

Trabajar sin recibir dinero no significa necesariamente que una actividad esté fuera de las estadísticas de trabajo infantil.

También pueden existir menores que participan en negocios familiares o actividades productivas sin obtener un salario directo.

Lo determinante es la naturaleza de la ocupación, la edad y las condiciones en las que se desarrolla.

Agricultura, servicios y comercio concentran gran parte de las ocupaciones prohibidas

Las ocupaciones no permitidas se distribuyen entre diferentes actividades económicas.

El sector agropecuario concentra el 27.7%, seguido de los servicios, con el 27.3%, y el comercio, con el 24.5%.

Actividad económicaProporción de menores en ocupaciones no permitidas
Agricultura, ganadería y actividades agropecuarias27.7%
Servicios27.3%
Comercio24.5%
Otras actividades20.5%

La agricultura ocupa una posición destacada, especialmente entre los niños.

En este sector, la proporción alcanza el 33.2% entre los varones que realizan ocupaciones no permitidas, frente al 14.1% de las niñas.

El trabajo agrícola puede implicar exposición a herramientas, maquinaria, sustancias químicas o condiciones ambientales adversas.

Sin embargo, los riesgos también existen en actividades comerciales y de servicios.

Las tareas de carga, los horarios prolongados y la utilización de equipos inadecuados pueden afectar a menores en establecimientos comerciales, talleres y otros espacios laborales.

La prevención debe adaptarse a las características de cada actividad.

La pobreza y los problemas económicos familiares agravan el riesgo

El trabajo infantil no puede explicarse exclusivamente mediante decisiones individuales.

Las condiciones económicas de los hogares desempeñan un papel relevante.

La ENTI muestra que el 83.3% de los hogares con presencia de trabajo infantil enfrentó al menos un problema grave o muy grave durante los tres años anteriores.

Entre las dificultades identificadas figuran la pérdida de ingresos laborales, el encarecimiento de los alimentos y los efectos de fenómenos climáticos como la falta de lluvias.

Estas situaciones pueden reducir la capacidad económica de las familias y aumentar la presión para recurrir al trabajo de sus hijos.

Sin embargo, no todos los hogares que experimentan dificultades económicas recurren al trabajo infantil.

Tampoco puede afirmarse que cada caso responda exclusivamente a la pobreza.

Influyen otros factores, como el acceso a la educación, la disponibilidad de empleo para los adultos, los servicios de cuidado y las condiciones del entorno.

La encuesta también preguntó a los menores por los motivos para trabajar.

Entre quienes realizaban ocupaciones no permitidas, el 30.6% señaló que lo hacía por gusto o para ayudar; el 22.4% mencionó la necesidad de pagar estudios o gastos personales; y el 14.9% indicó que buscaba aprender un oficio.

Estas respuestas permiten conocer cómo interpretan los propios menores sus actividades.

No obstante, que un niño considere que está ayudando a su familia no elimina los riesgos de una ocupación prohibida o peligrosa.

Qué dice la legislación mexicana sobre el trabajo infantil

México establece una edad mínima general de 15 años para trabajar.

La legislación laboral prohíbe la ocupación de menores de esa edad y contempla medidas adicionales de protección para los adolescentes.

Entre los 15 y los 17 años existen restricciones sobre las actividades permitidas y las condiciones en las que pueden desarrollarse.

Los menores no deben realizar trabajos que comprometan su salud, seguridad o desarrollo.

Las normas también establecen obligaciones relacionadas con la jornada laboral, la supervisión y la compatibilidad con la educación.

La prohibición de las actividades peligrosas resulta especialmente importante porque una ocupación puede ser inadecuada aunque el adolescente haya cumplido 15 años.

Por tanto, existen dos preguntas distintas:

  • ¿Tiene el menor la edad legal para desempeñar una actividad laboral?
  • ¿Se desarrolla esa actividad en condiciones permitidas y seguras?

Cumplir el requisito de edad no autoriza automáticamente cualquier trabajo.

Además, las protecciones laborales deben aplicarse independientemente de que la actividad se realice en una gran empresa, un pequeño negocio o un entorno familiar.

Qué medidas pueden reducir el trabajo infantil en México

Las cifras de 2025 muestran que una reducción sostenida del trabajo infantil requiere actuar sobre diferentes problemas al mismo tiempo.

Una de las prioridades es mejorar las condiciones económicas de los hogares, especialmente cuando la pérdida de ingresos obliga a recurrir a actividades laborales realizadas por menores.

También resulta necesario reforzar la permanencia escolar.

La relación entre trabajo infantil y ausencia de clases indica que ambos fenómenos deben abordarse de manera conjunta.

La inspección laboral constituye otra herramienta para detectar ocupaciones prohibidas, especialmente en actividades donde pueden existir riesgos físicos.

En el ámbito doméstico, la prevención exige prestar atención a las responsabilidades excesivas de cuidado y a las jornadas que interfieren con el desarrollo de niñas y niños.

Las políticas públicas también deben considerar las diferencias territoriales.

Los estados con tasas superiores al 20% necesitan intervenciones adaptadas a sus condiciones económicas y sociales.

De la misma forma, los datos sobre población indígena y afrodescendiente permiten identificar necesidades de protección que no siempre quedan reflejadas en el promedio nacional.

El desafío consiste en reducir las actividades peligrosas sin dejar a los menores y a sus familias sin alternativas de educación, protección e ingresos.

El trabajo infantil sigue siendo una de las grandes deudas sociales de México

Los resultados de la ENTI 2025 muestran una mejora limitada respecto a 2022, pero también confirman que México apenas ha avanzado durante la última década.

El problema afecta a 3.5 millones de menores y presenta diferencias profundas según el territorio, la edad, el sexo y las condiciones de los hogares.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas tienen las tasas más elevadas, mientras que los menores indígenas y quienes no asisten a la escuela presentan una exposición especialmente alta.

Las cifras también evidencian que una parte considerable del trabajo infantil permanece dentro de los hogares, en forma de jornadas domésticas excesivas o actividades peligrosas que no siempre se reconocen como trabajo.

El verdadero desafío de México no consiste únicamente en reducir el número de menores que realizan actividades prohibidas, sino en conseguir que ningún niño tenga que comprometer su educación, su salud o su desarrollo para contribuir al sostenimiento de su familia. Diez años después, los datos indican que ese objetivo todavía está lejos de alcanzarse.

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